Fotógrafo, escritor aficionado y lector empedernido.
Nací en Argentina en 1973, y desde chico las imágenes me atraparon antes de que supiera por qué. Recortaba fotos de revistas y las pegaba en las paredes de mi cuarto. No lo sabía entonces, pero ya estaba editando.
Hoy esas fotos son mías, y están en las paredes de mis clientes, en los álbumes de sus bodas, en las campañas de sus marcas y en los catálogos de sus productos.
Estudié fotografía en la Escuela Andy Goldstein, historia del arte en el Museo Nacional de Bellas Artes y dirección de arte en Haus Escuela Visual. Ese recorrido no es casualidad: quería entender las imágenes desde adentro, no solo técnicamente sino culturalmente y visualmente.
Lo que eso significa en la práctica es simple: cuando llegás con un proyecto, no solo pienso en el encuadre. Pienso en la luz, en la composición, en el mensaje que esa imagen tiene que transmitir y en cómo encaja con tu identidad. Hay una intención detrás de cada foto que entrego.
Hace más de diez años que vivo exclusivamente de la fotografía. Eso no es un dato menor: significa que cada cliente que trabajó conmigo eligió volver, recomendarme, o los dos.
Cada producción la trato como un proyecto único: con fecha de inicio, fecha de entrega y objetivos claros. No improviso. Preparo cada sesión, dirijo cada encuadre y entrego imágenes que tienen intención detrás.
Si llegaste hasta acá, probablemente sea la persona en quien confiar algo importante. Eso es exactamente lo que hago.